Vera contestó al primer tono.
Era la una del mediodía en Montreal. Nathan la imaginó en la cocina con las plantas en los alféizares y esa claridad en los ojos que en la visita le había recordado a Evelyn.
—Sabía que ibas a llamar —dijo Vera.
—¿Lo sabía?
—Harrison me adelantó que había una complicación. No me dijo cuál. Pero conozco a las personas que trabajan con cuidado, y Harrison trabaja con mucho cuidado.
Nathan fue directamente al punto.
Le explicó lo que Holt tenía. La quiebra de la edito