Harrison llegó sin la carpeta.
Era la primera señal.
Harrison siempre llegaba con carpeta. Era el mecanismo que usaba desde que Evelyn lo conocía: los documentos físicos como soporte para lo que no podía decirse de otra forma, el papel como garantía de que nada de lo importante quedaba fuera.
Esta vez llegó con el abrigo puesto y las manos vacías.
—¿Qué encontraste? —dijo Nathan desde la cocina.
Harrison se sentó en la silla de la ventana.
Miró a Nathan.
Luego miró a Evelyn.
—Lo que Holt tiene