La carpeta no tenía nombre.
Eso fue lo primero que Damien notó cuando el sistema le devolvió los resultados de búsqueda: un archivo sin etiqueta, sin fecha visible, sin las iniciales del paciente que debería tener por protocolo. Solo una cadena de números que no correspondía a ningún formato de registro que él reconociera. Estaba alojado en el servidor interno del ala clínica, en una subcarpeta de archivos multimedia que nadie revisaba porque nadie tenía razón para hacerlo. Los videos de sesión