Nadie sobrevive a un error en este trabajo. Yo ya llevaba dos.El servidor de archivos de Mnemosis Corporation tenía cuatro niveles de acceso, y Damien tenía autorización para los primeros tres. El cuarto nivel era territorio de los directores, de los médicos forenses del programa y de los abogados que manejaban los casos con implicaciones legales. En seis años de trabajo, nunca había necesitado ir más allá del tercer nivel.Esa noche, a las once y cuarenta y siete minutos, estaba sentado frente a su computadora con el expediente de Ariadna Solís abierto en una pantalla y una solicitud de acceso al cuarto nivel pendiente de aprobación en la otra, consciente de que esa solicitud iba a dejar un rastro y de que, en este momento, ese rastro era el menor de sus problemas.El ejercicio de memoria narrativa de esa mañana había sido la sesión más larga y más difícil de las cuatro. No por lo que Ariadna había dicho, sino por la forma en que lo había dicho: con una precisión tranquila, casi clí
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