Mundo ficciónIniciar sesiónRosalie Russo tenía diecinueve años cuando una noche prohibida junto con Aiden King, un SEAL de la Marina y el mejor amigo de su hermano, le destrozó el corazón. Al tacharla de error y alejarla con frialdad, Aiden hizo añicos todo lo que ella creía que había entre los dos. Dos semanas más tarde, descubrió que estaba embarazada y se enteró de que Aiden había estado comprometido desde el principio. Devastada, desapareció sin dejar rastro. Siete años después, Aiden dio con ella mientras intentaba salir adelante a duras penas como madre soltera. Jamás llegó a casarse con su prometida y había pasado todo ese tiempo buscando a Rosalie. Ahora que sabía que Lucy era su hija, estaba decidido a reunir a su familia. Pero Rosalie se negaba a ceder ante el hombre que la había destruido. A medida que se desataba una encarnizada batalla por la custodia y resurgían los viejos deseos, se vieron obligados a enfrentar la verdad: Aiden la había apartado para protegerla de sus propios demonios, y Rosalie había huido en lugar de luchar por los dos. ¿Podrían dos almas rotas construir algo hermoso sobre las ruinas de su pasado?
Leer másPunto de vista de RosalieRenuncié a mi trabajo en el hotel un miércoles.Llevaba dos semanas dándole vueltas al asunto, desde la mañana siguiente a la audiencia, cuando desperté a las cinco y media tras dormir a duras penas cuatro horas. Me quedé recostada en la oscuridad, repasando mis finanzas por lo que debía de ser la cuadragésima vez, para llegar siempre a la misma conclusión.Sin los ingresos del hotel, los números no cerraban, y ya no sabía qué hacer.La verdad era que llevaban mucho tiempo sin cuadrar y solo me había limitado a cubrir el déficit lo bastante bien como para no asomarme al precipicio.La audiencia había roto algo en mi interior.No mis finanzas, esas seguían igual.Fue mi capacidad para mantenerlo todo bajo control lo que se quebró ese día, tras estar sentada con aquella chaqueta prestada escuchando mentiras prefabricadas pronunciadas en un impecable lenguaje legal.Me movía con las reservas, la clase de energía a la que recurres cuando no te queda más que pura
Punto de vista de AidenSaqué el teléfono.El investigador respondió al segundo tono.—Necesito todo para el final de la semana —dije—. Lo que ya tienes y lo que logres descubrir de aquí al viernes. Hasta el último detalle. Los autos de alquiler, la dirección IP, los registros del hotel, las empresas fantasma y sus documentos de constitución. Los registros de comunicación entre Elena y el tutor ad lítem. Cada pieza debe estar organizada con tal claridad que un juez pueda entenderla en cinco minutos sin necesidad de explicaciones.—Para obtener de manera formal algunos de esos registros de comunicación hará falta una citación o una orden judicial —respondió.—Entonces usaremos lo que tenemos, identificaremos lo que una citación judicial revelaría con probabilidad y dejaremos que Richard le demuestre al tribunal por qué es necesario emitirla. —Hice una pausa—. ¿Qué tenemos ahora mismo?Enumeró todo: los autos de alquiler, la dirección IP y las grabaciones de seguridad del hotel. La empr
Punto de vista de AidenRichard me puso una mano en el brazo antes de que diera tres pasos hacia el estacionamiento.—Dale un minuto —dijo.Me detuve.Sabía que tenía razón.Lo sabía del mismo modo en que sabía la mayoría de las cosas que me negaba a aceptar: con una certeza inmediata y absoluta.Rosie necesitaba estar sola en ese auto.Necesitaba esos minutos, o el tiempo que hiciera falta, sin tener que lidiar con mi presencia además de todo lo que ya la habían obligado a soportar.Me quedé en lo alto de la escalinata del tribunal, observando su vehículo a la distancia.El motor estaba apagado.A través del parabrisas distinguía su perfil, su silueta, las manos apoyadas en el volante, la cabeza ligeramente inclinada hacia delante.No se estaba desmoronando. No había nada dramático en la escena.Era simplemente una mujer sentada a solas en su auto, aplastada por el peso de lo que acababa de ocurrir en aquella sala, enmudecida ante tamaña injusticia.Richard hablaba a mi lado.Explica
Punto de vista de RosalieSentada a la mesa con la chaqueta que le había pedido prestada a Sarah, me mantuve del todo inmóvil. No dejé que se notara ni un solo indicio de la tormenta que rugía en mi interior.Me encontraba en una sala del tribunal, el futuro de mi hija estaba en juego, y me negaba a permitir que Elena Vásquez viera que había logrado asestar un golpe.Dana se levantó. Su objeción fue clara, concisa y contundente.La declaración provenía de un tercero ajeno al proceso, y se componía por completo de acusaciones difamatorias disfrazadas de observaciones personales, presentadas sin otorgar a ninguna de las partes la oportunidad de refutarlas. Debía desestimarse en su totalidad.La jueza miró a Dana e indicó que tomaba nota de la objeción.Concordó en que la presentación del documento había sido irregular a nivel procesal y que no lo admitiría como prueba.Luego añadió que, sin embargo, sí lo tomaría en cuenta como contexto de fondo.Dana volvió a sentarse. La tensión en su
Último capítulo