Capítulo 93: Renacer.
Lía apretó el teléfono con fuerza.
—Entonces aprenda algo usted —dijo con calma venenosa—. Mi obra no se vende con
amenazas. Y si ese cuadro está en sus manos, tarde o temprano la justicia lo encontrará.
—Oh, Lía —murmuró él, casi con ternura fingida—. La justicia no colecciona cuadros. Los
destruye.
El silencio que siguió fue denso, helado.
Lía colgó sin responder, con el corazón acelerado.
Sabía que Serrat no se rendiría fácilmente, pero tampoco lo haría ella.
Esa noche, mientras miraba el es