Capítulo 94: Todo Fue una Farsa.
Mientras observaba su nueva obra, con las manos aún manchadas de color, Lía sonrió.
El cuadro número dos ya no hacía falta.
Lo que había perdido, lo había transformado en algo mucho más grande:
ella misma.
El mensaje del banco llegó al final de la tarde.
Lía lo leyó dos veces, incrédula.
El depósito estaba hecho.
El comprador había cumplido su palabra, a pesar de que el cuadro número dos aún no
aparecía. Habían cerrado el trato bajo una condición: si el lienzo no era recuperado, ella misma
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