Se acercó de inmediato al fiscal encargado del caso, intentando mantener la calma mientras
respondía las preguntas. Sin embargo, no pasó mucho antes de que Dayana la viera.
Con esa sonrisa burlona que tanto la caracterizaba, se acercó a ella y, al observar su ropa
manchada, soltó una carcajada.
—¿Y tú qué haces aquí así vestida? —preguntó con sarcasmo—. No me digas que viniste a
limpiar… o peor aún, ¿será que tú te robaste el cuadro del famoso pintor LR?
Algunos empleados voltearon a mirar, ent