Capítulo 11: … Soy Una Nada.
Mientras tanto, dentro del bar, Rafael se quedó con Betty. Ella reía coqueta, acariciando el tallo de su copa mientras lo miraba con interés. Para él, aquello era un premio inesperado. Cada palabra de Betty sonaba como música en sus oídos: dinero, poder, influencia… todo lo que había soñado parecía al alcance de su mano.
Con una sonrisa ambiciosa, Rafael decidió dejarse arrastrar por aquel juego de seducción, aún si para lograrlo debía pisotear lo poco que quedaba de la confianza de Lía.
Afuera