Melissa no sabía qué sentir exactamente cuándo lo vio llegar al otro día. Ya todos estaban preparándose para salir, y ella estaba acomodando el velo de Daniela, cuando se asomó por la ventana y lo vio hablando con Víctor.
Su garganta se secó enseguida, pero solo faltaban minutos para la ceremonia, y no podía saludarlo como quería en este momento.
—¿Estás lista? —ella le preguntó a Daniela, y ambas caminaron rumbo a la salida.
Los mellizos encabezaron la caminata, mientras ella se puso de gancho