Alice se encontraba hecha una fiera, parecía un animal enjaulado en aquella inmensa mansión, sentía que sus manos picaban pero no de una manera común, no; solo deseaba poder acabar con la vida de Luar, terminar con esa maldita perra, la misma que según ella en su locura le había robado lo que le pertenecía, porque si, para aquella omega desquiciada Kim era de su propiedad, en su enfermizo mundo de fantasías él la amaba hasta que Luar apareció en su vida para interponerse entre ambos.
Se había c