Imaginar el miedo y la escena de Luar temblando, tratando de proteger a su cachorro era la más dulce de las victorias para Alice.
Cada vez que recordaba como se habria visto el pavor reflejado en esos ojos color miel, una sonrisa se dibujaba en su rostro.
Se recostó contra el respaldo del sofá de terciopelo carmesí, el cristal de la copa de vino en su mano brillando con la luz tenue de las velas, a su lado Jasper la observaba como si cada gesto suyo fuera un regalo.
El guardaespaldas no podía a