—¿Por qué? —preguntaron las otras mujeres al unísono.
—Jejeje, les cuento. Ellos dos son primos, tienen parentesco.
—¡Ahhh! —exclamaron todas, sorprendidas.
Incluso Luna, oculta en el cubículo, se quedó atónita. ¿Qué? ¿Leandro y Diego son primos? Sin embargo, cuando se encontraron, nunca se llamaron primos. Además, sus personalidades son tan diferentes que resulta difícil de imaginar.
—¿Te refieres a que la madre de señor Muñoz y la madre de señor Fernández son hermanas? —preguntó una de ellas.