Después de que Luna salió de la oficina, bajó las escaleras y su primera acción fue correr al baño. Abrió el grifo y dejó correr el agua. Se lavó la cara varias veces, y luego enjuagó su boca una y otra vez. Sin embargo, por más que se lavara, siempre sentía que no podía quitarse la suciedad que el hombre anterior había dejado.
En ese momento, desde el pasillo del baño, llegó un bullicio. Parecía que al menos cuatro o cinco personas estaban hablando a la vez. Luna no conocía bien el lugar y no q