Llegaron a la zona de inicio. Sus socios, Raúl Pérez y Simón Méndez ya estaban allí, y también Víctor, que había llegado. Los tres estaban charlando y riendo.
Carmen y Celia estaban en el vehículo anterior y llegaron antes. Al bajarse, intercambiaron saludos con Raúl y Simón, como era protocolo.
—Señor Fernández, tiene mucha suerte. Tiene una hija tan hermosa como un hada, sin duda la primera dama de Cantolira. Es lógico que haya encontrado un yerno tan bueno —dijo el señor Pérez con una sonrisa