Luna no hizo más preguntas. Al regresar al salón con la bolsa, se dio cuenta de que Leandro ya había levantado a Sía y la tenía en brazos.
—¿A dónde la llevas? Estaba durmiendo tan bien —preguntó Luna.
—La dejaré dormir en la cama, el suelo es demasiado duro —Leandro dio un paso decidido y se dirigió a la habitación, colocando a Sía en la cama antes de salir y cerrar la puerta.
—Margarita la cuidará.
—¿Era Yael quien trajo la medicina? —le preguntó, echando un vistazo a la bolsa de medicamentos