Luna quería gritar, pero no encontraba las palabras; no era su fuerte.
—Más te vale decirme la verdad, ¿para qué necesitas el dinero? —Leandro insistió—. No sueles gastar mucho. ¿Quieres una casa? ¿Un coche? ¿Joyería? Puedo comprarte lo que necesites, no tienes que comprarlo tú. ¿Para qué necesitas el dinero?
—Yo... —Luna tuvo que buscar una justificación—. Quiero comprarle algunas cosas a Sía.
Sabía que esa razón sonaba poco convincente.
—Sía no necesita nada. ¡Dime la verdad! —Leandro no le cr