(NARRADO POR EIRA)
La puerta de la habitación se abrió de golpe, rompiendo la tregua silenciosa que mantenía con Keelen. Un grupo de mis amigas de la universidad, junto con una chica nueva del departamento de Arqueología que apenas estaba conociendo, entraron con flores y globos, llenando el espacio de un bullicio que me mareó. Detrás de ellas, cojeando y con una expresión de perrito apaleado, apareció Nikolaos.
—¡Eira! ¡Por los dioses, nos diste un susto de muerte! —gritó una de mis amigas, cor