(NARRADO POR KEELEN)
La tarde en Delfos se teñía de un naranja quemado, filtrándose por los grandes ventanales de la cabaña. El aire fuera era gélido, pero dentro, el calor de la chimenea y de nuestros cuerpos creaba un microclima donde el tiempo parecía no tener jurisdicción.
Eira estaba sentada entre mis piernas, apoyando su espalda contra mi pecho. Su cuerpo encajaba perfectamente con el mío, como si el destino nos hubiera tallado de la misma pieza de mármol. Mis brazos la rodeaban, y mi ma