(NARRADO POR EIRA)
Me desperté con la sensación de que el sol de Grecia estaba acariciando mis párpados. Por un segundo, el pánico de los meses pasados intentó asomar la cabeza: ¿estaba en Houston? ¿Estaba en el hospital? Pero el aroma a madera nueva, a café recién hecho y el tacto de las sábanas de lino de alta calidad me devolvieron al presente. Estaba en Atenas. Estaba en mi hogar.
Alargué la mano hacia el otro lado de la cama, buscando el calor sólido de Keelen, pero solo encontré el hueco