(NARRADO POR EIRA)
El nuevo apartamento estaba en penumbra, iluminado solo por la luz ámbar de las farolas de Plaka que se filtraba por el gran ventanal. Debería haberme sentido segura aquí, en este ático que olía a madera nueva y a promesas, pero el aire se sentía cargado. Keelen estaba sentado en el sofá de cuero, con la espalda rígida a pesar del cansancio, y yo tenía mi cabeza apoyada sobre sus piernas, buscando un ancla que me impidiera salir flotando hacia la oscuridad de mis propios pen