.108.
—Gracias —dijeron ambos al unísono.
Nora se sentó junto a Rose, sus ojos aún brillantes de emoción.
—Has crecido siendo una mujer hermosa —murmuró con ternura, como si cada palabra le costara recordar y aceptar el paso del tiempo.
Rose sonrió tímidamente, agradecida por el gesto… pero aún sentía un nudo en el estómago. El mismo que había tenido desde que supo que iba a verla.
Dorian fue el primero en hablar, con su tono habitual: directo, firme pero respetuoso.
—Estamos aquí porque Rose necesit