.115.
Adela rompió a llorar, cayendo de rodillas junto a la cama.
—Sé que no merezco tu perdón. Lo sé… pero te juro que me arrepiento de cada decisión, de cada silencio, de cada rechazo. Solo quiero estar aquí para ti. Ayudarte… si me dejas.
Rose desvió la mirada hacia la ventana, su respiración agitada. Después de unos segundos, volvió a mirarla.
—Si realmente quieres hacer algo por mí… entonces respétame. Respeta mi espacio, mi proceso. No me presiones. Necesito paz, mamá… por mi bebé… por mí.
Las