.107.
Rose se recostó en la camilla mientras la doctora preparaba el equipo. Se levantó la blusa y dejó al descubierto su vientre aún plano. Sintió un escalofrío cuando el gel frío tocó su piel, pero enseguida lo ignoró al ver cómo una imagen comenzaba a formarse en la pantalla.
—Ahí está —dijo la doctora, girando el monitor para que ambas pudieran verlo mejor.
Rose contuvo el aliento.
Un pequeño bultito, apenas visible para cualquiera que no supiera lo que buscaba, latía con fuerza. Su corazón —aque