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Todos giraron la vista hacia él. La tensión era tan densa que apenas se podía respirar. Los ojos de Henry se abrieron de par en par.
—¿Padre? —susurró, apenas conteniéndose—. ¿Qué tiene que ver él con todo esto?
Adela tragó saliva y continuó:
—Lo que nadie sabe es que… aunque tú no seas su padre… Rose sí es una Hamilton.
Los murmullos comenzaron a alzarse entre los presentes. Isabel retrocedió un paso, sin entender nada. Bianca apretó los dientes, sintiendo cómo la situación se le escapaba por