Un pasillo angosto, de muros fríos y piedra antigua. Linternas encendidas en las paredes. El mismo pasillo que había visto en mi sueño.
Avancé un poco más, conteniendo la respiración. Me aproximé lentamente al marco de madera empotrado en la pared a mi izquierda: Igual al que me había asomado meses atrás. Solo que ahora no era una alucinación. Ahora no lo estaba soñando, hasta me pellizqué el brazo.
Allí estaba. La habitación pero desde otro ángulo. La veía a través de una pared falsa. El marco