Fui trasladada a la sala de interrogatorios, esta vez con Marek a mi lado. El ambiente era aún más frío, más denso, más vigilado. En la esquina del techo, una cámara encendida apuntaba hacia nosotros. Un micrófono justo sobre la mesa metálica. Dos sillas enfrentadas y una luz blanca que no perdonaba el más mínimo gesto. Marek caminaba un paso delante.
—Todo será grabado —anunció el oficial al abrir la puerta—. Audio, imagen. Le recordamos que está aquí para una declaración formal dentro de una i