—Desde que me dijeron... lo de mis tíos... —tuve que tomar aire antes de continuar—. No sabía qué pensar. Estaba confundida. En shock. Pero ahora... ahora sé que es real. Están muertos. De verdad.
Leo asintió despacio, instándome a continuar.
—Cuando salimos de la comisaría —proseguí—, sentí alivio. No solo porque me soltaron. Sino porque... —tuve que hacer una pausa para organizar mis ideas—. Sentí alivio de que ellos realmente estuvieran muertos.
La cara de Leo estaba en blanco, asimilando