—No tengo edad para esto, maldita sea, déjenme en paz. —Elizabeth se quejó cuando la obligamos a sentarse en nuestro círculo, algún tiempo después de que Bruno y yo llegáramos. Como ella y Alice no estaban familiarizados con nuestro grupo, decidimos hacer un pequeño juego para que nadie acabara aislándose, y está claro que el juego elegido fue el clásico verdad o reto, pero sin la parte de la verdad.
—Siéntate ahí, carajo. —Nataly se quejó, tomando el resto de cerveza de una de las latas para p