Quería decir que sí. O quería poder pelear con él por seguir preguntándome eso, pero esta vez no pude. No estaba bien. En ningún momento de esas siete semanas estuve realmente bien.
—Esto no es justo, Bruno. —Gemí, frotando mis manos en mi vestido para tratar de calmarme. —No podía entrar a mi vida para estropearla así, no podía…
Incluso sin escuchar el nombre, Bruno sabía de quién estaba hablando.
—Lo siento, no puedo olvidarlo. —Murmuré, todavía angustiada. —Siento no haber podido corresponde