—¿Así que en verdad te gusta? —Le pregunté, hinchando orgullosamente mi pecho para mostrar mi piercing. —¡Casi me desmayo cuando me lo puse!
Ares se rió de nuevo y sus manos me hicieron arrodillarme en el suelo, dejando mis pezones al nivel de su boca. Luego besó la línea en el medio de mis senos, después pasó su lengua y chupó mi pezón derecho, y al final solo dándome un rápido y cuidadoso beso en el izquierdo.
—Lástima que aún no se haya curado.
Me mordí el labio, riéndome, y me levanté de su