Durante tres meses enteros, solo lo vi a través de videollamadas, que no eran tan frecuentes, y toda la frustración del anhelo y el horror de afrontar un año más en la escuela sin mis amigos comenzó a acumularse en mí como estrés.
—¡No puedo soportarlo más! —Bramé, furiosa, cuando cerré el libro de física en mi escritorio, cansada de intentar entender aquella porquería de empuje.
—Ángel, todavía no has terminado ninguna pregunta. —dijo Ares a través de la videollamada, y miré la pantalla del po