—Y yo todavía fantaseando con tener quince hijos con él… —Se lamentó, suspirando, pero conformada. —Está en la habitación siete. No tardes en volver a casa, recuerda que tu padre se despierta muy temprano, ¿vale?
Estuve de acuerdo con una sonrisa de agradecimiento antes de alejarme de nuevo, caminando directamente hacia la habitación número siete. La luz del interior estaba encendida y no dudé antes de deslizar la puerta hacia un lado, dándome cuenta de que estaba abierta.
Allí estaba él. Senta