—Señor, hay un hombre que pregunta por el señor De Lucca. Dice que se llama Bruno Rossi —avisó un asistente al llamar a la puerta del despacho.
—¿Lo conoce? —preguntó el señor Bates.
—Sí —contestó Valentino.
—Bien. Hágalo pasar.
Instantes después, un hombre robusto y calvo, vestido con traje, ingresó con un maletín de cuero. Saludó a todos los presentes y sonrió a Valentino, que lo observaba enviándole un mensaje clave. El recién llegado se giró hacia Kelly y la saludó con más ceremonia, como s