Valentino tomó su mano y la llevó a la entrada, donde la limusina, preparada con las latas atadas en la parte trasera y un elegante cartel de “Recién casados”, los esperaba. La ayudó a entrar en el vehículo y, luego de saludar a todos por última vez, él también ingresó para dejar que el chófer cerrara la puerta.
Cientos de manos los despedían con gritos y risas, pero Kelly solo se interesó por las de su familia, que estaban en primera fila. Y, aunque lo intentara, no pudo contenerse y soltó una