LXI A

Recorrió con sus manos cada parte del cuerpo de la joven, sin dejar de besarla con avidez. La sujetó con firmeza de la nuca, descendió por su espalda y su costado, y atrajo sus caderas contra las de él, haciéndole sentir la presión de su excitación.

Tomó una de sus piernas y la colocó alrededor de su cintura, llevándolos a una leve inclinación de sus cuerpos. El aire se volvió tenso, cargado de un silencio en el que solo se oían las respiraciones de ambos.

Su propio y suave gemido comenzó a oír
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP