Valentino gruñó de deseo y recorrió su cuerpo con ambas manos antes de levantar las faldas del ligero vestido y sacárselo de una vez arrojándolo al suelo. Observó con avidez el esbelto cuerpo de su esposa en ropa interior blanca. Bebió de su imagen con respiración descontrolada, con ojos totalmente oscurecidos de pasión y empezó a desabrocharse la camisa para dejarla sobre una silla.
Su respiración se volvió más agitada cuando la atrajo nuevamente para besarla e instó a su esposa a explorar su