Dos días después…
—Muy bien, muchacho. ¡Lo has logrado!
—¿Ya podré irme de aquí? —preguntó con los ojos iluminados.
—Por supuesto. Hoy podrás marcharte una vez que tu hermana firme los papeles y la salida.
—¡Al fin! —dijo, para luego escuchar unas risas que festejaban con él el fin de sus días de internación.
El doctor Di Bello le otorgó el alta a Killian luego de una última revisión exhaustiva y con la promesa de que haría su tratamiento sin faltar a ninguna sesión, pues ya no habría problemas