Dos días después…
—Muy bien, muchacho. ¡Lo has logrado!
—¿Ya podré irme de aquí? —preguntó con los ojos iluminados.
—Por supuesto. Hoy podrás marcharte una vez que tu hermana firme los papeles y la salida.
—¡Al fin! —dijo, para luego escuchar unas risas que festejaban con él el fin de sus días de internación.
El doctor Di Bello le otorgó el alta a Killian luego de una última revisión exhaustiva y con la promesa de que haría su tratamiento sin faltar a ninguna sesión, pues ya no habría problemas económicos gracias a Valentino, que asumía todos los gastos. Solo deberían presentarse periódicamente para revisar su evolución y reducir los medicamentos.
Aunque todos estaban felices por el chico y su salida, el ambiente no pudo evitar sumirse en una tensión de la que nadie hablaba. Era como si el fin se acercara y nadie quisiera aceptarlo. Una nueva vida. Una separación a la que no estaban acostumbrados luego de años de compartir.
No sería fácil.
Maggie estaba triste, pues sus niños se irían