Tanto para Maggie como para Fiorella no pasó desapercibida esa breve charla entre los varones ni la mirada directa, cargada con un mensaje claro. Estaba dirigida a la joven, que aún miraba a su hermano con confusión y se encontraba en un estado de vulnerabilidad.
Maggie se quedó sin palabras. Estaba segura de que Kelly apenas advertía el gran interés de aquel hombre que observaba cada uno de sus pasos como un perro hambriento tras su hueso. Desde que llegaron ahí, notó que el joven vestido de n