Lucas despertó con la luz de la mañana iluminando su rostro. Se incorporó lentamente y observó todo a su alrededor. Sonrió recordando la intensa noche de sexo que había tenido con su aliada.
Giselle estaba vestida, sentada en el sillón junto a la ventana, con el computador apoyado en las piernas. Concentrada en las imágenes que acababan de llegar a su correo.
—¿Qué haces? —preguntó él, acercándose por detrás.
—Trabajando —respondió ella sin mirarlo—. Para que todo funcione como lo planeamos.