Giselle siguió acostada, cubierta apenas por las sábanas, con una sonrisa de satisfacción y sin apartar la mirada de Lucas, mientras se vestía.
Él tomó su teléfono, tenía un mensaje de Macarena, acercó el celular a su rostro y escuchó el audio. Una sonrisa ladeada se dibujó en sus labios.
—¿Macarena? —preguntó con curiosidad.
Lucas asintió lentamente.
—Dime ¿qué es lo que realmente te traes con ella?
Aquella interrogante le dejaba ver que la experta mujer no era nada ingenua o fácil de envol