Luego de descansar un poco, Macarena salió nuevamente de su habitación y bajó a la sala. Desde allí, vio a Marlene sentada cerca del jardín. Parecía distraída, con las manos sobre su abultada barriga. Decidió salir hasta allá y tomar un poco de aire fresco.
—¿Descansaste? —preguntó Marlene al verla.
—Sí, un poco. —respondió con voz suave. Hizo una pausa y luego le preguntó—. ¿Cuántos meses ya tienes?
—Pronto cumpliré los seis.
—Entonces falta poco.
—Sí, así es. Por suerte ya no tendré que p