Macarena inició con la sesión de fotos para la portada de la revista principal. Mientras posaba frente a la cámara ajena a todo, Giselle observaba desde un costado. Su teléfono vibró, miró la pantalla y sonrió al ver de quién se trataba. Se apartó un poco de la escena para contestar aquella llamada.
—Sí. Ya está aquí. Justo ahora están realizando las fotos para la portada, querido. —respondió con suavidad—. Recuerda que ahora me debes un almuerzo.
—Claro que sí, mi amor —respondió la voz mascul