—¡Joder! —exclamó indignado mientras Macarena salía de la playa hacia la orilla.
—¿Qué pasó? —preguntó limpiándose el rostro húmedo.
—Se ha llevado mi cámara. Hemos perdido todo el trabajo que se hizo.
Ella lo miró con asombro.
—¿Y ahora que vamos a hacer?
—No lo sé. Creo que tendremos que quedarnos un día más.
Macarena bajó la mirada. Ella tenía la culpa por haberlo incitado a meterse junto con ella.
—Por suerte siempre traigo en mi maleta una cámara de repuesto. Está un poco vieja pero