Mientras Jeremías llegaba a casa de Arquímedes, Macarena iba rumbo a la estación del tren en el coche conducido por su amigo.
—¿Crees que sea una buena idea que vayas tan temprano a Alicante? —preguntó él.
—Sí, he recibido una llamada de la agencia para hacer una sesión de fotos y creo que es la única manera de no pensar en lo que pasó anoche.
—Te escuché toda la noche llorar.
—Me ha dolido tener que aceptar que Jeremías no era lo que yo pensaba. No es fácil volver a confiar en alguien y lu