El día siguiente llegó demasiado pronto Macarena. Cuando entró al set de fotografía, lo vio de inmediato. Mario ya estaba allí, revisando el equipo, ajustando luces, como si necesitara ocupar las manos para no pensar. Era más temprano de lo habitual. Su rostro lucía cansado, con ojeras marcadas y una expresión seria que no le conocía. No había dormido bien, eso era evidente.
Ella dudó unos segundos antes de acercarse a él.
—Buenos días —saludó con timidez.
—Buenos días, Macarena. —contestó lev