—¡¿Qué dices?! ¿Estás hablando en serio? O ¿es sólo para hacerme sentir mejor? —preguntó incrédula.
—Joder, mujer. El mismo productor me lo ha dicho.
Macarena vio en los ojos de Mario una emoción genuina capaz de contagiarla y hacer vibrar de emoción. Lo rodeó con sus brazos por la cintura y se refugió en su pecho. A pesar de que recién se habían conocido, él le brindaba una amistad sincera y desinteresada.
Finalmente y luego de todo el cóctel de emociones que había estado sintiendo en esos