—¿Sucede algo? Te has quedado perpleja.
—No, nada. Sólo me entristece que hayan tenido que marcharse. —dijo apretando la nota en su mano y luego la metió dentro de la bolsillo de su sudadera.
—Los voy a extrañar. Eran como mi familia. —suspiró con pesar doña Marta.
Apenas terminó de cenar, Macarena agradeció el gesto a la amable mujer y regresó a su habitación. Su mente no paraba de pensar e intentar atar cabos. ¿De dónde Arquímedes conocía a los Fontanelli? ¿Por qué no le dijo que sabía qu