Lucas entró a su oficina, esa mañana. Tomó asiento y llamó a su asistente. La mujer apareció con rapidez en su oficina.
—Buenos días, señor. Pensé que estaría de viaje.
—¿De viaje? —repitió él con voz hostil.
—Sí… —Hizo una pausa— en su luna de miel. —murmuró.
—¿No ha visto los putos videos del desastre en la iglesia?
La mujer asintió lentamente.
—¿Entonces por qué me pregunta gilipolleces? No hay luna de miel.
—Lo siento, señor. No fue mi intención incomodarlo.
Lucas exhaló profundo. Nec