Aquellas palabras cayeron sobre Macarena como un balde de agua fría. No podía creer lo que escuchaba. ¿Jeremías, tío de Lucas? No… no podía ser. Debía ser otra de las mentiras de Lucas, otra estrategia más de manipulación. Pero bastó una mirada al rostro de Jeremías para comprender que, esta vez, la verdad era peor que cualquier mentira.
Sin pensarlo, salió corriendo de la iglesia, abriéndose paso entre los invitados, entre murmullos y rostros confundidos. Solo quería huir de allí, respirar alg